viernes, 25 de enero de 2013

Anorexia. Bulimia.


Te miras en el espejo,y no te agrada lo que  refleja, por qué no sos delgada y hermosa como todas las demás? por qué no podes ser como vos queres, como a vos te gustaría ser? Lo único que miras es horrible, te da repugna, ni siquiera tenes fuerzas para mirarte en él, te da vergüenza, asco.
“Las delgadas son hermosas”.
“Las delgadas consiguen lo que quieren”.
“Las delgadas tienen a un montón de chicos detrás”.
“Estás pasadita de peso”.
“Si fueras más delgada, serías más bonita.”
“Gorda”.
Lo peor de todo, es que la gente no sabe lo que unas simples palabras pueden dañar, lo que pueden lograr. Podes tomarte un minuto de tu tiempo para llamarla “gorda”, pero a ella le tomará horas superarlo.
Las palabras dañan, mucho.
Haces lo que podes, buscas en todos lados maneras para adelgazar, pero no conseguís nada, seguis viendo a la misma de siempre en el espejo, que ahora se convirtió en tu enemigo. Hasta que ves una solución. No comer. La comida y el espejo, ahora, son tus nuevos enemigos. Lo único que la comida consigue es hacerte daño, hacerte más vulnerable de lo que sos. Por eso decidís alejarte de ella, queres eliminar esa grasa que se interpone con un cuerpo perfecto, y poco a poco te vas acercando a tu meta.
Pero ahí está, aún la comida es una tentación, y si como un poquito de esa hamburguesa?
“No podes, llevas más de dos semanas sin comer tanta grasa, lo único que vas a conseguir es ponerte como la que eras antes.”.
Y ahí está esa voz, esa voz que siempre tiene la razón.
Decidís comértela, “No servís para nada, no tenes fuerza de voluntad”. Ignoras a la voz, das otro y otro, y te la terminas, todo el plato está vacío. Hace mucho que no sentías el estómago tan lleno. La culpa inunda tu interior.
“Arruinaste todo. Nadie te va a querer. Gorda”. Las lágrimas escapan de tus ojos, te vas corriendo a tu habitación. Tal vez aquella voz siempre tuvo razón, ella sabe lo que dice. Debiste hacerle caso.
Estás en el baño, observándote, es como si mientras menos comieras, más gorda te ves. 
Y esa voz... la detestas. Te das la vuelta, ves el inodoro

.“Toda esa grasa se podría ir por el inodoro. Sólo vomita”. Vomitar es lo que más odias en la vida, pero ella tiene razón, siempre la tiene. Tenes que hacer lo que ella dice.
Metes el dedo con cuidado entre tu garganta y va saliendo todo ese veneno que entró a tu cuerpo, te duele, sentís los ácidos pasando por la garganta. Arde. Y la garganta te provoca sonidos, demasiado ruidosos.
Te sentís mejor, pero tenes que tener más cuidado.
Esa voz te controla, controla tus pensamientos y tus acciones. La balanza muestra un número menor cada día, eso te hace sentir bien. Pero no te sentis como la chica que queres ser. Pensaste que al pesar cuarenta kilos te verías flaca, hermosa. Pero no te ves así, te seguis viendo como la misma de siempre. 
Pero al menos los comentarios de la gente te alegran.
“Adelgazaste muchísimo”.
“Estas más linda”.
“Estás tan delgada”.
Tu próxima meta son treinta y cinco kilos, tal vez en ese entonces, seas más linda y delgada.
Y ese es tu ciclo, no comer, no poder con la tentación, darte atracones, sentirte culpable, vomitar.
Treinta y siete kilos, las ojeras comienzan a aparecer en vos, tu piel es tan pálida como la nieve, tu cabello se opaca, los dientes se ponen de un tono amarillo, el brillo en tus ojos se desvanece, así como cualquier rastro de felicidad.
“Pero ya casi llegas a tu meta, no podes detenerte”. Esa voz de vuelta.. 
Cuando menos te das cuenta, llegaste a pesar treinta y dos kilos, y seguis siendo una vaca, pero al parecer sos la única que piensa que sos una gorda. 

 “Qué tiene de malo ser flaca? Tienen envidia.” Sí, ella tiene razón.
Comenzas a desesperarte, no te ves bien. Por qué seguis igual de gorda si sobrepasaste tu meta? Se suponía que sería hermosa y delgada, como siempre quise ser.
No tenes ganas de vivir ahora, tu vida se convirtió en un constante miedo, y un secreto. Lo único que te preocupa es encontrar la manera de esconderte de la comida o que descubran tu secreto... Tu oscuro secreto. La comida ya no te provoca emoción, ni tentación, ahora lo único que te provoca es miedo, horror, asco, ansiedad, repugnancia. La comida es lo único que se interpone en tu camino.
Estás desesperada, no comes nada... ahora tu meta debe estar muy cerca.
No podes levantarte de la cama, no tenes ganas de salir, no salís con amigos, no reís como antes, todo es diferente. La comida te acecha a donde vallas, y también esa voz, esa voz que te tiene harta, que no te deja en paz... Lloras. No tenes ganas de nada, ni siquiera de seguir existiendo. Intentaste comer, recuperarte, pero te da miedo, te da miedo volver a ser la inútil gorda de antes.
Ojalá el dolor se acabara. Ojalá ella se fuera. Ojalá dejara de hacerme sentir así. Ojalá pudiera volver el tiempo atrás. Ojalá me muera. Eso era todo lo que ella pensaba.
Te desvaneces, entras en lo que parece ser un sueño profundo.
Despertas y te das cuenta de que estás en el hospital.
“Inútil. Van a descubrir tu secreto”. 
Está tu familia ahí, tu mamá aguantándose las lágrimas, todos parecen preocupados...
Ves el suero en tu vena, te han estado alimentando por medio de eso? La preocupación vuelve a vos, no podes ser la misma gorda que fuiste, te da miedo recuperarte, y si ya saben todos lo que te está pasando? Y si te obligan a comer? El miedo se apodera de vos. Gritas, te retorces en la cama, lloras, te alteras, intentas bajarte de la cama, pero no tenes fuerzas.
Vienen las enfermeras, todos se alteran.
Intentan calmarte, no podes controlarte, estás llorando, sentis tu corazón latir cada vez más rápido, comenzas a perder las fuerzas, sentis un calambre, la respiración comienza a fallar, las lágrimas brotan de tus ojos, no podes ver bien, todo está borroso. Sabes lo que está por venir, las lágrimas están al borde de tus ojos amenazando con seguirse escapando. De repente sentis una gran paz, el monitor cardíaco hace un estruendo, tus ojos se cierran, tu respiración se detiene.
Perdiste la batalla.

Recapacita ahora.
Vos todavía estás a tiempo.

jueves, 29 de noviembre de 2012

" Una gran cantidad de niños en el colegio odian a sus padres. Algunos de ellos son golpeados, otros se quedan atrapados en medio de la vida equivocada, algunos son los trofeos de sus padres que muestran a los vecinos, como cintas o medallas de oro. Algunos de ellos sólo quieren beber en paz."

jueves, 18 de octubre de 2012

Según la mitología griega, los seres humanos fueron creados originalmente con cuatro brazos, cuatro piernas y una cabeza con dos caras. Ante el temor de su poder, Zeus los dividió en dos seres separados, condenándolos a pasar sus vidas en busca de sus otras mitades.

jueves, 19 de julio de 2012


La magia esta en todos nosotros y en todos aquellos que creen que pueden hacer que cosas maravillosas sucedan. En un primer beso, en fuegos artificiales, en correr como un loco con tus amigos, en gritar al cielo. En enamorarse y caerse. Esta en tus sueños y en tu imaginación. Todos podemos usar magia.

Si queres algo que nunca tuviste, tenes que hacer algo que nunca hiciste.

Si tenes una oportunidad, tómala. Si cambia tu vida, deja que lo haga. Nadie dijo que seria fácil, solo prometieron que valdría la pena.
Aprendí que las personas se van a olvidar de lo que dijiste. Las personas se van a olvidar de lo que hiciste. Pero las personas nunca van a olvidar como las hiciste sentir